martes, 30 de junio de 2009

Cantabria 1er capitulo.

La decisión no fue muy difícil, de tomar, la elección tras ver las fotos y los mapas estaba hecha. La salida de Vilafranca fue meticulosamente calculada a tal hora te recojo en la estación y salimos volados, el tren llego con una hora de retraso. La autopista nos esperaba y con ella los peajes y los repostajes, a eso de las 9 nos plantamos en Castro Urdiales. El lugar encantador, dimos una cuantas vueltas, a las que llamaremos, vueltas de pardillo, pues tiene lugar mientras procedes al estudio y reconocimiento sobre el terreno y es cuando te das cuenta que los mapas son un rollo y que tu sentido de la horientacion esta falto de vitaminas.


 
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Después de una corta búsqueda del hotel como si de la caza del tesoro se tratara, lo hallamos en zona céntrica, en el casco antiguo, rodeado de bares y restaurantes. Se trata del hostal la Sota. limpio, correcto, ajustado en precio, todo aquello que se suele comentar cuando no hay nada que te haga volverlo a elegir en otra ocasión.
Nos instalamos ya es tarde cerca de las diez y nos disponemos a buscar donde cenar.
De nuevo partimos a la aventura, tras alguna tentativa infructuosa, nos apalancamos en uno de los laterales de la plaza del antiguo ayuntamiento bajo unos soportales magnificos, con el "hambre" y el cansancio acumulados nos ponemos en manos del camarero, quien de un modo atento y servicial nos va trayendo los platos en el orden que estima mas adecuado, asi tras una ensalada y unos pimientos con anchoas, hacemos lugar a unos pimientos rellenos y para rematar un marmitako, los postre no son menos contundentes, para solventar una duda ancestral leche frita o puding de coco el camarero en un arranque de intelectualidad, adopta una salomónica decisión la mitad de cada.

Al salir del local,un paseo es lo ideal para empezar la lenta digestión del marmitako, un plato cruel antes de ir a dormir. Una vuelta que nos conduce a una preciosa iglesia que mas adelante identifico con Santa Maria y el castillo que dio nombre a la población que actualmente da cobijo al faro ... / ...




Al final tras costear un poco por el "puertito" hacemos un quiebro y nos retiramos ha nuestros aposentos, pues el dia ha sido largo y duro y mañana nos espera otro día similar.